El mito de Medusa, una guardiana y protectora

Pasó de ser una doncella con un rostro de gran belleza de hermosos cabellos rubios y voluptuosa figura a ser un ser espantoso, símbolo del horror y la muerte, que hacía que valientes héroes como Ulises temblaran sólo de pensar en su presencia, el Mito de Medusa encierra un profundo simbolismo.

MITO DE MEDUSA

El mito de Medusa

Medusa es la más famosa de las tres hermanas de las gorgonas, un monstruo ctónico, espíritu del inframundo, con rostro de mujer y serpientes vivas en lugar de cabello. Su mirada tenía el poder de convertir en piedra a la persona que la mirara fijamente a los ojos. Perseo la decapitó y usó su cabeza como arma. Es mencionado por Homero en la Odisea. La medusa de mar recibió su nombre debido a su parecido con el pelo de serpiente ondulante de la legendaria Gorgona Medusa de la mitología griega.

Las gorgonas

Las gorgonas eran hijas del dios marino primordial Forcis y de la criatura acuático femenino Ceto, según otra versión del mito de Medusa, sus padres fueron el dios primordial Tifón con la ninfa del inframundo Equidna, quienes también fueron los progenitores de las grayas, deidades preolímpicas representantes de la vejez eterna.

Gorgona tiene el significado de “aterradora”. Según la clasicista Thalia Phillies Howes la palabra gorgona se deriva de la raíz indoeuropea garj que significa grito aterrador. Uno de los atributos esenciales de las gorgonas es el ruido que emiten, según el poeta antiguo griego Píndaro:

“De las mandíbulas rápidas de las gorgonas persiguiendo a Perseo se levanta una estridente queja y estos gritos escapan tanto de sus bocas de jovencitas como de los horribles rostros de las serpientes asociadas con ellas. Este grito agudo e inhumano es el que se escucha desde más allá de la tumba en Hades”

La hermana mayor de Medusa fue Esteno que era la más terrible y libre de las gorgonas, mató a más humanos que Medusa y Euríale juntas. La otra hermana, según el mito de Medusa, fue Euríale, representante de la virtud de la universalidad, única de las gorgonas con sentimientos de madre, tenía un aullido tan poderoso que convertía en arena a las piedras.

MITO DE MEDUSA

Independientemente de quienes fueron sus padres,  Medusa es nieta de los dioses primordiales Gea y Ponto lo que la convierte en parte del grupo de las deidades primordiales, como sus primas Quimera  e Hidra de Lerna, que también tenían rasgos asociados con la imagen de la serpiente y fueron destruidos por héroes. Aunque aparece en el frente de varios templos, no fue objeto de ningún culto.

Las primeras menciones al mito de Medusa aparecen en Homero, sin embargo el nunca nombra a Medusa ni a Perseo, sino a Gorgona y esta es simplemente una cabeza monstruosa colocada sobre la Égida. Narra que cuando Atenea se lanza a la batalla “echa sobre sus hombros la formidable égida y el terror rodea por todos lados: en esta égida está la espantosa y terrible cabeza de Gorgona, un monstruo de aspecto horrible, el prodigio de Júpiter”.

El escudo de Aquiles tiene grabado la cabeza de gorgona sobre un fondo de esmalte negro. Cuando Ulises bajaba al infierno en la Odisea, teme que Perséfone le presente la cabeza de la horrible gorgona y se da vuelta de inmediato. “el pálido terror se apoderó de mí, temiendo que la ilustre Perséfone me enviase del Hades la cabeza del horrendo monstruo grisáceo”.

Origen de Medusa

El la versión del mito de Medusa dada a conocer por el poeta de la antigua Roma Publio Ovidio Nasón,  Medusa era inicialmente una hermosa y voluptuosa doncella, que trabajaba como sacerdotisa en el templo de Atenas, y era deseada por muchos pretendientes tanto mortales como inmortales. La doncella se sentía tan deseada por su extraordinaria belleza que se jactaba de ser más hermosa que la diosa Atenea.

La belleza de la joven atrajo al dios de los mares Poseidón, quien la pretendió y ella lo aceptó teniendo relaciones sexuales con él, rompiendo así los votos de castidad que había tomado al convertirse en sacerdotisa de la diosa Atenea. Cuando volvió al templo después de yacer con el dios fingió que no había pasado nada, pero la Diosa Atenea sabia la que había pasado y, enfurecida, transformó los rubios cabellos que eran el orgullo de la joven en serpientes y a su rostro lo volvió tan horrendo que transformaba en piedra a quien lo mirara.

MITO DE MEDUSA

Una versión tardía del mito de Medusa dice que el dios Poseidón estaba obsesionado por la belleza de la joven sacerdotisa y la acosaba y perseguía con sus demandas, la joven se negaba por los votos de castidad que había tomado. El dios la encontró en el templo de Atenea donde se había refugiado y allí la violó. Cuando Atenea se enteró de esta profanación a su templo convirtió a Medusa en un monstruo con serpientes en el cabello y una mirada que vuelve piedra a cualquier mortal que la mire.

Según explican algunos estudiosos, esta última versión del mito de Medusa se debe a que los autores modernos la confunden con Casandra. Casandra fue una sacerdotisa virgen de Atenea que fue violada por el aqueo Ajax durante la Guerra de Troya, dentro del templo dedicado a Atenea, la diosa se enfureció por esta profanación a su templo y pidió a Poseidón que hundiera las naves del violador en su regreso a Grecia.

La versión más antigua del mito de Medusa se encuentra en la obra Teogonía escrita por Hesíodo, poeta oral de la antigua Grecia, donde dice exactamente “Ella (Medusa) yacía con (Poseidón), en un campo floreciente de primavera”. Esta frase comprueba que la relación entre el dios Poseidón y Medusa era consensual y no hubo violación. En la versión del mito de Medusa de Ovidio Perseo sostiene que el castigo aplicado por Atenea a Medusa fue justo y merecido.

Muerte de Medusa

Perseo era un semidiós, fruto de la relación entre el dios Zeus con la mortal Dánae. El rey Polidectes estaba enamorado de la madre de Perseo y sabía que este se opondría a sus planes con Dánae y pensó una artimaña para librarse de él. Dio a entender a todos que se interesaba en la princesa de un reino cercano y que daría una fiesta donde cada invitado debería ofrecer un presente consistente en caballos los cuales usaría como dote para pedir la mano de la princesa.

Perseo alegó al rey que no contaba con caballos pero que estaba dispuesto a entregar cualquier otra solicitud y él no se negaría. El rey Polidectes comprendió que el joven no rompería su promesa y le pidió que le trajera la cabeza de la Gorgona Medusa. Atenea instruyó a Perseo en lo que debía hacer, primero debía buscar a las Grayas que eran las únicas que podían revelarle la ubicación de las Hespérides. Luego debía buscar a las Hespérides, quienes custodiaban las armas que necesitaría para derrotar a Medusa.

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La grayas eran primas de Medusa, eran tres hermanas, tenían un solo ojo y un solo diente para las tres que compartían utilizándolos por turnos, cuando una de ellas los utilizaba las otras dos dormían. Vivían en una lejana tierra en un lugar donde nunca salía el sol. Perseo llegó a la cueva de las Grayas y esperó el momento cuando se intercambiaban el ojo de una a otra para arrebatarselo y amenazarlas con lanzarlo al lago Tritonis a no ser que le revelaban el lugar donde hallar a las Hespérides. Las Grayas tuvieron que acceder a su petición.

Gracias a las indicaciones de las Grayas Perseo encontró a las Hespérides quienes le entregaron un kibisis que era una mochila donde podía transportar la cabeza de medusa sin peligro, de Zeus recibió una espada diamantina y el yermo de la oscuridad de Hades que hace invisible a quien lo utiliza. Atenea le entregó un escudo pulido que reflejaba como un espejo, el dios mensajero Hermes, le cedió sus sandalias con alas con las cuales podía volar. Armado de esta manera, Perseo se dirigió en búsqueda de la cueva donde habitaban las gorgonas.

Perseo llegó a la cueva de las gorgonas y, aprovechando que sus hermanas dormían, se acercó a Medusa, utilizando el escudo como espejo, miraba el reflejo de la gorgona para no tener que hacerlo de frente y así no quedar petrificado. La diosa Atenea guió la mano de Perseo y así pudo cortar la cabeza de Medusa. La gorgona estaba en gestación de los hijos de Poseidón, de su cabeza cortada brotó su descendencia el caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor.

Las hermanas de Medusa acudieron presurosa en su ayuda al escuchar sus terribles alaridos pero no pudieron ver a Perseo porque, usando el yelmo de Hades se hizo invisible.

Después de huir del acoso de las hermanas de Medusa, el semidiós llegó a los dominios de Atlas, pidiendo refugio e identificándose como hijo de Zeus, pero Atlas se negó darle asilo, lo ofendió y le ordenó que abandonara reino. Perseo sacó la cabeza de Medusa de la mochila y la puso enfrente de Atlas que enseguida fue convertido en piedra transformándose en la Cordillera de Atlas.

MITO DE MEDUSA

Luego Perseo vuela sobre el desierto de Libia y algunas gotas que brotan de la cabeza de Medusa caen sobre el desierto convirtiéndose en terribles serpientes, una de las cuales, en el futuro daría muerte a uno de los argonautas.

Perseo, volando gracias a las sandalias aladas del dios Hermes, en su viaje de regreso vio a Andrómeda encadenada a la roca como sacrificio a Ceto, un monstruo acuático enviado por Poseidón. Perseo quedó enseguida impresionado por la belleza de la joven y la rescató, luego bajó a tierra y habló con Casiopea y Cefeo padres de Andrómeda, le pidió su mano y a cambio prometía acabar con el monstruo que los torturaba.

Los padres de Andrómeda aceptaron. Perseo se elevó por los aires con sus sandalias aladas y, desde lo alto, atacó al monstruo con su espada, después de una dura batalla dio por fin muerte a Ceto. Cuando Perseo volvió y relataba a la corte los pormenores de su aventura, el hermano de Fineo llegó y alegando que Andrómeda le fue prometida y amenazó a Perseo con una lanza.

Cefeo trató de persuadir a su hermano, sin embargo este le arrojó la lanza a Perseo fallando, enseguida comenzó una batalla entre Perseo y Fineo más todos los que lo apoyaban. Perseo se defendió valientemente con su espada y muchos cayeron pero al verse superado por sus enemigos, extrajo la cabeza del saco petrificando a todos excepto a Fineo, este rogó por su vida pero Perseo se acercó y lo obligó a mirar la cabeza de Medusa convirtiéndolo en piedra.

Después de casarse con Andrómeda Perseo volvió a Serifos. Durante la ausencia de Perseo, Polidectes trató de obligar a Dánae a tener relaciones con él, la madre de Perseo logró huir y se refugió en un santuario. Perseo se dirigió a la sala del palacio de Polidectes donde este celebraba una reunión con algunos cortesanos.

Polidectes se sorprendió por el regreso de Perseo y se negaba a creer que hubiera cumplido con su demanda. Perseo le aseguró que si había dado muerte a Medusa y como demostración extrajo la cabeza del saco poniéndola a la vista de todos. Polidectes, los cortesanos y todos los que se encontraban en la corte al mirar la cabeza quedaron de inmediato convertidos en piedra. Perseo libró a su madre de los demás enemigos y nombró a Dictis, hermano de Polidectes, como soberano del reino.

Perseo volvió a Argos junto con su madre Dánae y su esposa Andrómeda. Regresó a Hermes sus sandalias aladas y a las Hespérides todos los objetos mágicos que ellas le concedieron. Le entregó a Atenea como presente votivo la cabeza de Medusa. La diosa, con la ayuda de Hefesto, fijó la cabeza de Medusa en la égida.

La cabeza de Medusa como emblema

Las primeras representaciones pictóricas de Medusa se pueden encontrar, entre otras cosas, en la pintura griega de cerámicas de figuras negras. Sus caras distorsionadas se caracterizan por una gran zona de la boca con numerosos dientes, a menudo puntiagudos, y una lengua que sobresale. Tienen alas y su cuerpo tiene aspecto de serpiente, sin embargo, no necesariamente comienza desde la cabeza sino, por ejemplo desde los hombros.

En contraste con las otras figuras humanas y mitológicas representadas en la pintura de vasija arcaica, sus rostros no se muestran de perfil, sino siempre de frente.

Gorgoneion es un amuleto que representa la cabeza de Medusa, que se colocó en ropa, en artefactos de uso diario, en armas, herramientas, joyas, monedas y fachadas de edificios.

En las leyendas de libros medievales, la posesión de la cabeza de Medusa se atribuía a Alejandro Magno, lo que explicaba sus victorias sobre todos los pueblos. En el famoso mosaico pompeyano, la armadura del rey está decorada en el pecho con la imagen de la cabeza de Medusa. La isla de Sicilia es considerada según la tradición el lugar donde habitaron las Gorgonas y donde Medusa fue asesinada. Su imagen está presente adornando la bandera de esta región implicando la protección de la diosa Atenea ya que esta la llevaba en su égida.

En mapas antiguos de las estrellas en el cielo, se representa a Perseo elevando la cabeza decapitada de Medusa en su mano; el ojo de Medusa es la estrella variable Algol.

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